Navarra refuerza la evaluación por competencias en Formación Profesional para garantizar una preparación más completa del alumnado - Navarra refuerza la evaluación por competencias en Formación Profesional para garantizar una preparación más completa del alumnado - Dpto
La nueva Orden Foral adapta la normativa navarra al nuevo modelo de FP, reconoce el aprendizaje adquirido en los centros educativos y las empresas, y refuerza el papel de los equipos docentes
2026/10/26
El Departamento de Educación ha aprobado la nueva Orden Foral 46/2026, que regula la evaluación en las enseñanzas de Formación Profesional de la Comunidad Foral. La norma supone un avance en la adaptación de la evaluación al nuevo Sistema de Formación Profesional, que apuesta por una formación más práctica, flexible y vinculada a las necesidades del tejido productivo. El Boletín Oficial de Navarra ha publicado hoy lunes 26 de octubre la resolución que aprueba las instrucciones para la implantación este curso de la nueva evaluación, con un desarrollo operativo para cuyo despliegue el Departamento de Educación ha destinado 200 horas a disposición del profesorado de los centros.
La nueva regulación responde a una transformación importante en la manera de enseñar y aprender en Formación Profesional, un modelo en el que el alumnado, no solo adquiere conocimientos, sino que aprende a aplicarlos, resuelve problemas reales, desarrolla proyectos y completa parte de su formación en empresas.
En este contexto, la evaluación debe permitir comprobar qué sabe hacer cada estudiante y qué competencias ha adquirido a lo largo de su proceso formativo.
El objetivo es garantizar que todo lo que ha aprendido el alumnado pueda ser valorado y que nadie obtenga un título sin haber demostrado las competencias necesarias para ejercer su profesión.
Una evaluación adaptada a la nueva Formación Profesional
La Ley Orgánica 3/2022, de Ordenación e Integración de la Formación Profesional, y el Real Decreto 659/2023, que desarrolla su ordenación, han impulsado un cambio profundo en estas enseñanzas. La nueva Orden Foral adapta la evaluación a ese modelo y establece un marco común para las diferentes ofertas formativas del Sistema de Formación Profesional, desde las acreditaciones parciales de competencia, hasta los ciclos formativos y los cursos de especialización.
La evaluación se centra en los resultados de aprendizaje, es decir, en aquello que el alumnado debe conocer, comprender y ser capaz de realizar al finalizar su formación.
Este enfoque permite valorar de manera más completa los conocimientos, las habilidades y las destrezas adquiridas, tanto en el centro educativo, como durante los periodos de formación en empresa.
La norma refuerza, además, la evaluación continua, el seguimiento individualizado del aprendizaje y los procedimientos de recuperación, con el propósito de detectar las dificultades a tiempo y ofrecer al alumnado oportunidades para superarlas.
Evaluar por competencias no significa rebajar la exigencia
Entre las novedades de la orden se encuentra la regulación de la compensación competencial excepcional, un mecanismo que permite a los equipos docentes valorar determinadas situaciones en las que un alumno o alumna no ha superado un módulo profesional, pero existen evidencias suficientes para considerar que ha adquirido las competencias necesarias.
Esta posibilidad no supone un aprobado automático ni permite obtener un título simplemente por tener una calificación próxima al aprobado. La compensación está sometida a condiciones y límites establecidos en la normativa y requiere una valoración colegiada, motivada y documentada del equipo docente. Por tanto, no se trata de sustituir el aprendizaje por una decisión administrativa, sino de reconocer, únicamente en los supuestos previstos, que las competencias pueden haberse demostrado a través de diferentes actividades y situaciones de aprendizaje.
La exigencia se mantiene: el alumnado debe demostrar que está preparado para desarrollar las competencias profesionales asociadas a su formación.
Más protagonismo para el profesorado y los equipos docentes
La nueva regulación reconoce el papel fundamental del profesorado en el proceso de evaluación. Son los equipos docentes quienes realizan el seguimiento del alumnado, conocen su evolución y disponen de las evidencias necesarias para valorar el grado de adquisición de los resultados de aprendizaje.
La orden refuerza esta responsabilidad profesional y establece procedimientos que permiten fundamentar las decisiones, garantizar la transparencia y ofrecer seguridad tanto al alumnado como al profesorado. La evaluación deja de entenderse exclusivamente como el resultado de una prueba o de una media de calificaciones y se aborda como un proceso que acompaña al aprendizaje, identifica las dificultades y comprueba las competencias alcanzadas.
Una Formación Profesional conectada con la realidad de las empresas
La nueva evaluación está también estrechamente relacionada con la implantación de la Formación Profesional Dual. En Navarra, miles de estudiantes completan su aprendizaje en empresas, donde tienen la oportunidad de aplicar los conocimientos adquiridos en los centros educativos y desarrollar competencias en entornos reales de trabajo.
La nueva normativa permite integrar de manera coherente estos aprendizajes en el proceso de evaluación, manteniendo la responsabilidad del equipo docente y la colaboración de las personas que participan en la formación en empresa.
Esta conexión entre formación y realidad profesional es uno de los pilares del nuevo sistema y contribuye a que las titulaciones respondan a las necesidades actuales del mercado laboral.
La aprobación de la nueva Orden Foral forma parte del trabajo que está desarrollando el Departamento de Educación para consolidar el nuevo modelo de Formación Profesional en Navarra.
La ampliación y actualización de la oferta formativa, la implantación de la FP Dual, la colaboración con las empresas, y el desarrollo de una normativa adaptada al nuevo sistema responden a un mismo objetivo: ofrecer una formación de calidad que facilite tanto la inserción laboral como la continuidad de los estudios y el aprendizaje a lo largo de la vida.
Con esta regulación, Navarra apuesta por una evaluación que combina exigencia, rigor y oportunidades, que reconoce el trabajo del profesorado y que sitúa las competencias profesionales en el centro del proceso educativo. Porque la calidad de la Formación Profesional no se mide únicamente por cuántos estudiantes superan o no una evaluación, sino por la preparación real que adquieren para incorporarse al mundo laboral, continuar formándose y afrontar los retos de su futuro profesional.